Tu psicóloga de confianza en Puerto de Sagunto

Las redes sociales son un claro ejemplo de la evolución que llevamos como sociedad conectada a las NTIC. Nos sirven principalmente para comunicarnos con los demás, para mantener el contacto con seres queridos, para compartir información sobre noticias que vienen desde otras partes del mundo, para estudiar en grupo en centros educativos a distancia, para divulgar avances científicos, para trabajar… es decir, nos facilita el conocimiento de información y el contacto con los demás prácticamente a tiempo real, un avance muy positivo por cuanto nos aporta, sin embargo, como bien sabemos, no es oro todo lo que reluce, y en el mundo de las redes sociales también ocurre así.
Nos permiten una libertad de expresión y un contacto directo que facilita el avance de las sociedad, pero al tener todo lo que publicamos un alcance instantáneo a cualquier parte del mundo debemos ser responsables y hacernos alguna pregunta al respecto, ¿somos conscientes del contenido que publicamos sobre nuestra vida privada u otros temas importantes de gran impacto social?
Por ejemplo, cada vez hay un mayor número de personas preocupadas por el culto al cuerpo, por exponer su aspecto físico en las redes sociales, y no siempre pero muy a menudo, dejar de lado el mundo interno, su realidad. Vemos cada día en la red un sin fin de exposición de rostros y cuerpos adornados a la perfección como si de una postal tras otra se tratara, en principio, algo inofensivo, a veces incluso creativo, divertido o profesional. Sin embargo, otras muchas veces se trata de una inundación de pretensiones que no guarda nada más allá de lo que se ve, es aquí cuando viene el problema ante la falta real de otros recursos internos.
Esta información, a su vez llega a otras personas que en ocasiones debido al vacío o a la confusión interna de cada uno, pretenderán conseguir lo que ven a diario y que funciona tan bien para la felicidad de los demás… ¿Qué ocurre cuando no hay más que la aspiración a buscar aquello que he visto, como la plena felicidad, que se muestra en las redes? ¿Qué ocurre si la parte interna a cultivar se ha quedado vacía? Lamentablemente, ocurrirá algo que abunda mucho entre las personas de esta sociedad de hoy conectadas a la TV, Instagram o Facebook a diario. Si no hay detrás de ello un pensamiento crítico y reflexivo, ocurrirá la frustración, la desilusión, los sentimientos deprimidos por no llegar a conseguir ese ideal de vida que se supone que debiéramos tener y sentir todos, el ideal que los anuncios televisivos o muchas de las personas en las redes sociales nos dicen que deberíamos ser, centrándose para ello, en la venta de artículos materiales o en la imagen de cuerpos esculturales y dejando a un lado la parte interna, la más importante, y no es que la primera no deba estar, sino que debe estar con responsabilidad, acompañada siempre de la segunda en todo caso y no como precedente de ésta.

 

 

Psic. Laura Ruiz Jurado

Artículo publicado en diario web El Económico

http://eleconomico.es/hemeroteca (931 / 09-03-18)

 

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