Tu psicóloga de confianza en Puerto de Sagunto

Nuestro ritmo de vida nos lleva en numerosas ocasiones, casi a rastras, por una larga carrera de fondo. Nos enfrentamos a los tiempos de una sociedad cada vez más preparada de la que formamos parte y de la que no queremos vernos rezagados. Esto es positivo, aunque también tiene sus inconvenientes. Queremos llegar lejos en nuestros puestos de trabajo, superándonos y conociendo al máximo posible el sinuoso camino del éxito. Nos proponemos ser estudiantes crónicos para estar al día con los avances de nuestro campo de acción. Buscamos aficiones que nos permitan disfrutar del tiempo de ocio volcándonos, a veces, en ellas como si fuera nuestra primera opción. Intentamos priorizar el tiempo en familia. Hacemos deporte para mantener nuestro estado de salud a raya… y cogemos aire en los escasos momentos, si es que somos unos tipos con suerte, de los que disponemos para seguir al día siguiente con la maratón. Si es que nuestras preocupaciones por todas las tareas pendientes nos lo permiten.
Uno de los principales problemas de este estilo de vida es precisamente este último aspecto que comento: las preocupaciones. Andar cultivando nuestra mente y nuestro cuerpo, así como proponernos retos y nuevos objetivos, es beneficioso para nosotros. Sin embargo, una de las consecuencias más acusantes de ello puede ser el hecho de pasar por cada uno de esos instantes sin vivirlo realmente, mientras, nuestra mente se centra en la siguiente “cosa” de la lista que hay que tachar ese día.
Hay varios puntos que puedes trabajar para conseguir revertir la situación:
  • Valora si realmente todas las actividades, tareas, deberes u obligaciones son necesarios en tus objetivos diarios. Para ello prioriza buscando qué cosas son indispensables por tu trabajo o qué otras cosas son las que más felicidad y disfrute te aportan.
  • Planifica tu tiempo. Cuando se presentan tantos frentes abiertos no es nada útil dejarse llevar e improvisar “a lo que venga”. Compra una agenda, planifica tu tiempo por horas y días y, a la vez, saca conclusiones sobre el punto anterior ¿estamos siendo realistas? ¿es viable llevar a cabo todo lo planificado?
  • Sigue la agenda. Uno de los principales errores que cometemos al organizar el tiempo en una agenda es no seguir su planificación. Si seguimos improvisando, nada cambia y, por tanto, los problemas de estrés, ansiedad o preocupaciones constantes, también siguen en el mismo sitio en el que los dejaste ayer.
  • Si eres una persona muy ocupada quizá algunas de las actividades que debas priorizar deberían estar relacionadas con aprender el manejo del estrés. Para ello puedes instruirte en herramientas como respiración diafragmática, relajación muscular progresiva, mindfulness o realizar deporte aeróbico.
  • Aprende a ser flexible. Debes seguir la planificación todo lo que puedas, pero también ser lo suficientemente flexible como para aceptar que no todos los días conseguirás cumplir los objetivos. A veces ocurren imprevistos que no podemos controlar o, simplemente, podemos concedernos un poco de tregua. Sé comprensivo contigo mismo.

Laura Ruiz Jurado

Artículo publicado en diario web El Económico.

http://eleconomico.es/hemeroteca   (972 – 18/01/19)

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