Tu psicóloga de confianza en Puerto de Sagunto

Los pensamientos nos gobiernan, éstos influyen en que tengamos emociones positivas o negativas y en que nuestras conductas sean también más o menos positivas para nosotros y, por lo tanto, en nuestros resultados en las diferentes situaciones. Todo el mundo tiene pensamientos negativos de vez en cuando, es normal tenerlos, y es normal que en ciertas situaciones nos planteemos posibilidades para poder reaccionar ante posibles resultados negativos, sin embargo, hay personas que presentan pensamientos negativos la gran parte de su tiempo, teniendo un alto nivel de creencia en ellos y demasiado elevado, es decir, en cantidad e intensidad, lo que puede terminar afectándoles en su salud mental, física y emocional, pudiendo incluso provocar trastornos afectivos o ansiosos en numerosas ocasiones. Muchos trastornos psicológicos como el pánico, la agorafobia, el trastorno obsesivo compulsivo (conocido como TOC) o el trastorno depresivo pueden presentarse en algunas personas, entre otros motivos, al estar influidos por el tipo de pensamientos que éstas generan en el día a día, otras veces no llegará hasta un trastorno psicológico, pero sí nos influirá en la calidad de vida que tengamos y en el placer que experimentemos en ella.
Lo ideal, por tanto, es conseguir aumentar los pensamientos positivos al máximo posible. Éstos que nos ayudan a movilizarnos y a generar emociones positivas. Los pensamientos negativos son justo lo contrario, los que nos limitan y bloquean a la hora de tomar decisiones, conseguir objetivos o avanzar en nuestra vida, también pueden ser irracionales, aquellos que tienen poca o ninguna probabilidad de ocurrir en la realidad, pero que lo creemos como si fuera totalmente cierto. Es importante saber que muchos de los pensamientos que tenemos son automáticos, nuestro cerebro los tiene guardados por aprendizaje y los utiliza cada vez que lo considera oportuno, por ello nos cuesta cambiarlos, pero que cueste hacerlo no significa que no se puedan cambiar. Las tendencias de pensamiento son aquellas que la persona ha adquirido según los aprendizajes de su vida, por ello, puede tener una tendencia rígida de pensamiento que con práctica podrá ir flexibilizando a pensamientos más positivos.
Lo primero que hay que trabajar es poder ser consciente de que estás teniendo pensamientos negativos que te perjudican, es aquí cuando tenemos que empezar a identificar los que aparecen y ante qué tipo de situaciones. Después se deben aprender a analizar para luego poder sustituirlos por otros más adaptados para cada caso, así podremos empezar a trabajar también en acciones que nos beneficien y refuercen la consolidación de nuevas creencias gracias a la obtención de resultados diferentes. Además, hay numerosos hábitos que pueden ayudarte a generar pensamientos positivos con más facilidad, por ejemplo, practicar algún tipo de deporte aeróbico, dedicar un rato diario a trabajar en mindfulness, tomar el sol varias veces por semana, realizar respiración diafragmática o de coherencia cardíaca (ya que nuestro corazón envía señales a nuestro cerebro que influirán positiva o negativamente en nuestros pensamientos según sean nuestros latidos)… ¿Te animas a pensar en positivo?

Psic. Laura Ruiz Jurado

Artículo publicado en diario web El Económico

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