Tu psicóloga de confianza en Puerto de Sagunto

¿A cuántos padres hemos escuchado alguna vez mencionar el tema?:
“Mi hijo no come nada”
“Es una pelea constante todos los días”
“Ya no sé qué hacerle para que coma”
“Me da pena dejarle sin comer, no le gusta nada”
“Me da miedo que le ocurra algo”
Como todos sabemos, es muy habitual, especialmente, en las horas de las comidas y las cenas, que nuestro hogar se convierta en un ring de lucha libre, ya sea entre padres e hijos, o bien entre abuelos y nietos, en lugares tan diversos como la cocina, el comedor, la terraza…, porque eso de comer con tranquilidad y sin rabietas, podemos pensar que es tan sólo un sueño que cumplen unos pocos privilegiados…
Es normal que nos preocupe la alimentación de los más peques de la casa, sobretodo, teniendo en cuenta que se trata de una necesidad básica para todas las personas, y muy especialmente para los niños, que son aún seres delicados que necesitan desarrollarse y crecer bien alimentados.
En este sentido, estamos ante un tema muy habitual en los hogares hoy en día, por lo tanto, deberíamos preguntarnos qué otras muchas variables de nuestro entorno pueden estar afectando a esta situación, en relación a esos aspectos que podemos cuestionar y empezar a cambiar, como por ejemplo:
• Cómo vivimos los adultos con nuestros horarios de trabajo y en qué medida afecta a los horarios familiares en casa.
• Qué tipos de alimentos comemos habitualmente en nuestro hogar (p. ej. comidas preparadas).
• En qué lugares solemos comer (p. ej. “hoy en la cocina y mañana en el salón”, “hoy en casa y mañana con los abuelos”…), además de los lugares, es interesante atender a la diversidad de horarios en los que nos sentamos a la mesa habitualmente.
• En qué momentos y a qué horas les dejamos a nuestros hijos comer chuches.
• Si somos capaces de controlar la ingesta de alimentos antes de una comida o una cena (que no os ablande el corazón eso de “no lo puedo aguantar, me muero de hambre…”).
• Si es habitual el picoteo entre horas.
• Qué se está haciendo durante las horas de comida o cena y qué distractores usamos, p. ej. si nos encontramos en el sofá con la TV.
• Qué aspectos premiamos y cuáles castigamos.
• Qué ayudas les damos.
• …
En este sentido debemos recordar la importancia que tiene respetar unos horarios de comida y cena relativamente fijos, una dieta equilibrada, respetar un lugar dedicado a las comidas y cenas, reducir la ingesta de chucherías y sobretodo, marcar unas pautas en los horarios para consumirlas, intentar sentarse a la mesa todos juntos y mantener una conversación en lugar de estar cada uno con un teléfono móvil o una consola … en definitiva, un buen trabajo en relación a la organización y a la educación de hábitos alimentarios con nuestro hijo, será la base para crear costumbres más saludables y para poder prevenir posibles problemas futuros en relación a la ingesta.

 

 
Psic. Laura Ruiz Jurado

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