Tu psicóloga de confianza en Puerto de Sagunto

A muchos os sonará la típica estampa en la que los niños de pronto desaparecen en un silencio profundo, que llega incluso a asustar y al comprobar qué ocurre, les encontráis con el teléfono móvil, una tablet o cualquier otro aparato con pantalla plana con el que poder jugar, escuchar música o hablar con los amigos mediante movimientos táctiles. Y no sólo los padres, cualquiera habrá observado la manera en la que pueden sentarse en un banco sin tan siquiera desequilibrarse mientras envían algo a un amigo, o cómo caminan esquivando árboles mientras juegan en sus móviles.
Y es que estamos en la era de la comunicación y las nuevas tecnologías, aspecto muy positivo en muchos sentidos, ya que las NTIC (las nuevas tecnologías de la información y la comunicación), nos proporcionan ventajas y muchos recursos, como por ejemplo, estudiar una carrera en un ordenador con conexión a internet en alguna universidad online, acceder a cierta información actualizada al instante sobre un suceso que acaba de ocurrir en otra parte del planeta, estar en contacto con los seres queridos desde el otro lado del mundo, desarrollar un trabajo de manera eficaz… son muchas las posibilidades, sin embargo, el uso que hagamos de ellas o que hagan los hijos, será determinante para ese matiz positivo o negativo.
Algunos de los inconvenientes que pueden aparecer por hacer un mal uso de las tecnologías tienen que ver con la pérdida del contacto directo o comunicación tradicional cara a cara en la que se perciben los gestos y los tonos de voz de nuestro interlocutor, otras consecuencias del mal uso pueden terminar en desarrollar una adicción a las tecnologías como el teléfono móvil, videojuegos, ordenadores…, debemos tener en cuenta que hay una especial vulnerabilidad a padecer estos problemas en aquellos niños con una tendencia más tímida, con baja autoestima o que en sus hogares existe un escaso nivel emocional y comunicativo. En estos casos es aún más recomendable controlar la comunicación mediante estos aparatos con el fin de que no las utilicen como medio para evitar las situaciones que temen. Por tanto, no son las tecnologías en sí mismas las que crean el problema, sino que en personas con cierta predisposición, aparece un mal uso de éstas, lo que ocasiona la adicción.
Algunos síntomas o signos que aparecen ante estos problemas son: dificultades en controlar la cantidad de tiempo que se emplea al uso de la tecnología, aparición de ansiedad y cambios emocionales, dejar de realizar actividades con las que antes disfrutaba, distanciarse de la familia, irritabilidad…
Las medidas que podemos tomar al respecto tienen que ver con unas pautas claras de desconexión del móvil u otros a determinadas horas, fomentar el contacto con otros niños, como adultos servir de ejemplo a los más pequeños mediantes hábitos saludables, practicar actividades al aire libre en familia o con amigos o jugar con ellos a las tecnologías a ratos controlados y a juegos educativos con los que compartir un rato en familia.

 

Psic. Laura Ruiz Jurado

Artículo publicado en diario web el Económico
http://eleconomico.es/hemeroteca/   (802/19-06-2015)
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