Tu psicóloga de confianza en Puerto de Sagunto

Se podría decir que cuando alguien llega a la consulta de un psicólogo puede deberse a motivos tan variados como personas puedan existir, sin embargo, la mayoría de individuos tienen un punto en común dentro de sus propios objetivos, la búsqueda de la ansiada felicidad. Para hablar de la emoción de felicidad debemos hacer referencia a un grupo de tres hormonas que actúan en nuestro organismo produciendo en sus funciones esta sensación, en concreto nos referimos a la serotonina, dopamina y las endorfinas.
La serotonina es la hormona que se encarga de regular nuestro estado anímico, nuestra apetencia sexual, el sueño o el apetito, además, la serotonina es la sustancia responsable de la regeneración del hígado, el corazón y los vasos sanguíneos.
La falta de serotonina se debe a un déficit del triptófano, un aminoácido a partir del que se sintetiza la serotonina y que se obtiene a través de diferentes alimentos como los huevos, la leche o los cereales integrales. Por lo tanto una mala alimentación podrá conducirnos a su déficit y traernos problemas. Al carecer de serotonina podemos presentar desánimo, depresión, agresividad, disminución de la libido, alteración del sueño, descontrol de la ira, fobias o déficit de memoria entre otros. Un tratamiento muy habitual para los pacientes con trastorno depresivo suele basarse en la administración de fármacos antidepresivos que funcionan como inhibidores de la recaptación de serotonina, es decir, evitando su recaptación con el fin de que exista una mayor cantidad de esta sustancia a nivel cerebral.
Por otro lado, la dopamina es una hormona que se encarga de regular nuestra sensación del placer, en concreto está relacionada con el deseo anticipatorio hacia un estímulo concreto, afecta a nuestro humor y nuestra motivación, cuanto más motivados estemos, más dopamina segregará nuestro organismo, por el contrario, cuanto menos motivados y más decepcionados nos encontremos, más reprimirá nuestro organismo la liberación de dopamina, aumentando en consecuencia dicha sensación negativa. Algunas consecuencias asociadas a un bajo nivel de dopamina en nuestro organismo están relacionadas con la ansiedad social, síntomas depresivos o incapacidad para sentir placer (anhedonia).
Finalmente, las endorfinas son las hormonas que generan felicidad y que se encuentran en nuestro sistema límbico, es decir, las encargadas de producir placer, bienestar y calma en el organismo, liberándose a través de la glándula pituitaria y el hipotálamo al torrente sanguíneo. Además, entre algunas de sus acciones, las endorfinas también reducen la sensación del dolor, retrasan el proceso de envejecimiento, mejoran el sistema inmunológico y contrarrestan los efectos de la ansiedad.
Algunas de las actividades relacionadas con el aumento de las endorfinas y por tanto, de nuestra felicidad están relacionadas con tomar el sol, realizar meditación, bailar, cantar, escuchar música, pintar, practicar ejercicios de respiración, realizar ejercicio físico (correr, nadar o ir en bicicleta), tener relaciones sexuales, realizar visualizaciones placenteras, recibir un masaje, comer chocolate o picante… Por todo ello, te animo a no esperar más y comenzar hacia el camino de la felicidad.

Psic. Laura Ruiz Jurado

Artículo publicado en diario web El Económico
http://eleconomico.es/hemeroteca   (828/ 22 – 01 – 2016)
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