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Psicóloga Puerto de SaguntoConsulta Laura Ruiz

 

 

 

 

Muy frecuente, aunque no muy especialmente contemplada en la psicología es la fobia dental. Cuando hablamos de este trastorno, debemos hacer mención a una prevalencia del 5% de la población, teniendo en cuenta que hasta un 20-30% de la población presenta miedo o ansiedad dental, la fobia dental en cuestión, suele tener inicio alrededor de los 12 años y tiende a aumentar con el paso del tiempo sin tener en cuenta diferencias de sexo al respecto.
Esta fobia forma parte del grupo de Fobias Específicas o Simples, se trata de un problema contemplado entre los llamados trastornos de ansiedad, la fobia dental representa dentro del grupo de fobias específicas, una de las más demandadas para recibir tratamiento en las consultas de psicología.
La fobia específica es un miedo persistente e intenso, de carácter irracional, que aparece ante la presencia del estímulo temido o bien ante la anticipación de ese estímulo. En el caso de la fobia dental, hablamos del miedo intenso e irracional tanto a acudir a la intervención dental como ante la anticipación de esa visita al dentista (p. ej. pensando que ya toca la revisión, que tenemos que llamar para coger cita, que nos duele una muela…). A pesar de que se suele reconocer el miedo como excesivo e irracional, es muy difícil controlarlo y se suelen evitar las situaciones incapacitando a la persona que lo padece, o bien, se soportan mediante una intensa ansiedad y malestar significativos para el paciente.
En el caso de evitar la situación, una de las opciones más comúnmente adoptadas por la mayoría de las personas, podemos imaginar las consecuencias que se pueden producir, especialmente al hablar de aspectos relacionados con nuestra salud, en este caso, nuestra salud bucodental.
Entre los diferentes estímulos o acontecimientos fóbicos que se suelen dar en este problema, podemos especificar tres categorías importantes:
• Estímulos dentales específicos (tales como ver la propia inyección, escuchar el sonido del pulido dental…).
• Anticipación ansiosa al tratamiento dental (algunos ejemplos son ver la cita en el calendario, llamar por teléfono…).
• Y finalmente las respuestas fisiológicas a la intervención dental (taquicardia, sudoración, náuseas, sensación de ahogo, falta de sensación de control…).
Es muy importante aprender a ser realista y reconocer hasta qué punto nuestro miedo al dentista nos está condicionando en el cuidado de nuestra salud y bienestar, algunos síntomas y signos que nos avisan en este sentido para poder pasar a la
acción, están relacionados con aspectos como:
• Sentir miedo al ver una clínica dental por la calle.
• Tener sensación de mareo tan sólo al pensar en el dentista.
• No dormir la noche anterior a nuestra cita en la clínica dental.
• Sentir que nunca podremos ser capaces de enfrentarnos a esa situación.
• Sentir miedo incluso sin ser atendidos, p. ej. acompañando a un familiar a la clínica dental.
• …
Nos encontramos ante una larga lista en la que debemos tener en cuenta que el problema debe ser evaluado en consulta y atendiendo a las peculiaridades de cada persona para poder adaptar al máximo el tratamiento, debido a que todas las personas somos distintas, dentro de un modelo general de intervención, se deben realizar los ajustes necesarios a cada caso, lo que significa que el ritmo de superación también puede variar según la persona en cuestión, para ello, el profesional debe seleccionar los técnicas más adecuadas, técnicas que se trabajan durante la intervención psicológica y que van encaminadas a lograr como objetivo principal, reducir la ansiedad hasta niveles normales que nos permitan afrontar la situación con éxito, es decir, se trata de liberarnos de esos pensamientos y emociones negativas que elevan nuestra ansiedad a niveles incapacitantes.
Otra opción, para los casos de miedo al dentista algo más leves o de necesidad inmediata, es la realización de una sola sesión intensiva para el aprendizaje de métodos de afrontamiento y relajación en la próxima intervención a afrontar.
En cualquier caso, tanto la ligera ansiedad como la fobia dental ya establecida, se recomiendan ser tratados, debido al fuerte carácter reforzante que tienen las conductas de evitación, aspecto que hace que con el paso del tiempo, el miedo y la ansiedad se intensifiquen, por ello, ya sea de manera preventiva o como medida definitiva a su miedo, pida consejo y ayuda profesional.

Psic. Laura Ruiz Jurado

 

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