Tu psicóloga de confianza en Puerto de Sagunto

Bucean por sus mentes entre las frases de sus recuerdos. Frases que les decían familiares o amigos. Frases del tipo: “como sigas comiendo así no vas a entrar por la puerta”, “¡estás gordita!”, “tienes el culo como un camión”, “si que te ha cambiado el cuerpo”, “cómo te has puesto”, “qué bien que está ahora, qué cuerpecito tiene” ­–refiriéndose a la delgadez de la persona–, “tú cuídate que ya tendrás tiempo para engordar” … Como vemos, algunas de estas frases son más agresivas y otras pueden parecer, a primera vista, más inocentes o menos directas. Pero lo cierto es que, en personas que han llegado a desarrollar trastornos de la conducta alimentaria, cualquiera de ellas ha retumbado en sus fueros internos dejando ecos muy complicados de acallar. Lo viven como el sembrado en una época en la que comenzaron los primeros brotes. Las primeras preocupaciones relacionadas con su cuerpo y con la alimentación.
Muchas veces, los familiares de personas que padecen algún TCA no perciben como un problema poner motes “divertidos” a sus hijos y por esto, y por muchos otros aspectos, se debe realizar una intervención con la persona que padece el problema y con sus familiares. La toma de conciencia de problema es uno de los aspectos más importantes para ponernos manos a la obra. Podréis pensar algunos que entonces ¿por qué está mal decir a un/a niño/a o adolescente que está muy bien estando delgado? Es cierto que uno de los medidores de riesgo es la obesidad. Y que eliminar el sobrepeso será uno de los factores que nos predigan una mayor y mejor longevidad futura. Sin embargo, lo que es estar sano está desvariando cada vez más.
A los niños y adolescentes no es adecuado estar hablándoles todo el día de etiquetas tipo “gordo” o “delgado”, sino de alimentación sana y rica, de deporte (que por cierto, genera músculo y hace que nuestro peso aumente en la báscula sin que eso sea ningún problema, sino todo lo contrario) y de hábitos saludables. Si empezamos ya a etiquetar las cosas en niveles de “bien” o “mal” empezaremos a dejar fuera del “bien” a un número importante de personas. Además, lo que se considera un peso sano o “bien”, es decir, nuestro IMC saludable suele rondar varios kilos arriba o abajo. Pero hoy en día muchas personas se obsesionan si las balanzas suben o bajan dos kilos, si no tienen las piernas separadas al andar o si no se les nota los huesos de las clavículas. Verdaderas barbaridades para evaluar si uno está dentro del “bien” o del “mal”. Mientras en las casas se siga hablando de lo que engorda o pierde tal personaje televisivo, de nuestras preocupaciones por habernos puesto dos kilos de más encima, de si nuestra forma de las piernas o de los brazos no es tan perfecta (según la vara de medir la perfección de a saber quién) como nos gustaría, etc. los TCA tendrán un caldo de cultivo perfecto.

Laura Ruiz Jurado

Artículo publicado en el diario web El Económico

http://eleconomico.es/hemeroteca 996 / 5 – 7 – 19

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