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Existe un grupo de trastornos dentro del ámbito de la psicología y la psiquiatría que se denomina trastornos de la conducta alimentaria, todos ellos están basados en conflictos emocionales relacionados con la alimentación, en este artículo nos centraremos en el trastorno de bulimia nerviosa. Las personas que padecen este trastorno presentan recurrencia a los atracones de comida seguidos de conductas compensatorias para así poder evitar el temido aumento de peso por la ingesta de alimentos.
Al hablar de atracones nos estamos refiriendo a la ingesta de cantidades de comida por encima de lo que la mayoría de las personas considera una ingesta normal, se trata de un proceso en el que la persona que lo padece siente que no puede parar de comer, como si perdiera el control de sus actos en ese momento.
Una vez ocurrido el atracón de comida, la persona necesita compensar la cantidad de calorías ingeridas de alguna manera, es aquí donde aparecen las conductas compensatorias. Entre las que se pueden utilizar, éstas varían según la persona, la más conocida de todas es la de los vómitos, imagen que solemos asociar a este trastorno en concreto pero una persona que padece bulimia nerviosa puede recurrir además a otros métodos haciendo por ejemplo un uso inapropiado de medicamentos, laxantes, diuréticos, recurrir al ayuno o hacer ejercicio físico para quemar las calorías consumidas durante el atracón.
Las conductas compensatorias pueden producirse en algunas personas de manera espaciada cada pocos días, o llegar a utilizarse en otras varias veces cada día llegando a convertirse en una situación crítica para ellas.
Entre algunas de las consecuencias tanto psicológicas como físicas de padecer bulimia a largo plazo pueden estar las alteraciones dentales, problemas renales, el lanugo (vello que aparece para cubrir la piel por el descenso de la grasa corporal), cambios hormonales, descenso de la temperatura corporal, cansancio físico o mental, otros problemas psicológicos como fluctuaciones por otros trastornos de alimentación, trastorno depresivo, problemas de ansiedad, problemas de obsesiones, etc.
Al acudir uno de estos casos a las consultas de psicología, es de esos problemas que acompañan no sólo a la persona que lo padece, sino también a los familiares que se sienten desesperanzados y frustrados por no poder ayudar ante la situación que se repite cada día en sus casas, por ello, son trastornos que se deben trabajar tanto con la persona afectada como con los familiares más íntimos para así poder proveer de herramientas a todos ellos.
Los trastornos de alimentación siguen siendo de los problemas psicológicos que van en aumento debido a la evolución que va tomando la sociedad, concentrada cada vez más en el aspecto físico y en unos ideales de belleza que provocan preocupaciones, miedos, frustración y distorsión de la realidad para muchas personas, especialmente suelen ser mujeres las más afectadas, pero también hay cada vez más hombres que padecen este mismo trastorno que puede llegar a convertirse en un problema muy serio de no recibir tratamiento psicológico temprano.

 

Psic. Laura Ruiz Jurado

Artículo publicado en diario web El Económico

http://eleconomico.es/hemeroteca   (919 / 05-12-17)

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