Tu psicóloga de confianza en Puerto de Sagunto

¿Cuántas veces te has observado diciendo “sí” cuando en realidad querías decir “no”?, seguro que en más de una ocasión todos nos hemos podido encontrar ante esta situación, decimos sí para agradar a los demás, para ofrecernos o hacer favores, a veces incluso aunque no nos termine de gustar lo que nos piden, hasta aquí ningún problema, sin embargo, también podemos llegar a decir sí en situaciones que no nos agradan tanto y que podemos considerar incluso abusivas para nosotros, aceptándolas y poniéndonos a la vez barreras debido a los sentimientos de culpa o de miedo que aparecen por ejemplo, ante un posible rechazo por parte de los demás si nos negamos, situación que puede llegar incluso a causar problemas de ansiedad a la persona.
Normalmente, aquellas personas que tienden a aceptar situaciones que no les agradan aunque sean abusivas para ellos, suelen presentar un estilo comunicativo con los demás más bien pasivo, confundiendo la educación y el respeto con la necesidad de tener que acceder a todo lo que se les pida. Son por tanto, personas que dan más importancia a los derechos de los demás que a los propios, evitando afrontar los conflictos del día a día, y presentando reacciones en su conducta de tipo: voz demasiado baja, palabras entrecortadas, mirada hacia abajo… justo en el lado contrario a esta manera de actuar, encontraríamos a las personas agresivas que niegan los derechos de los otros anteponiendo los suyos, sin embargo, nos centraremos hoy tan sólo en los primeros.
Ante esta situación, gana importancia la necesidad de aprender a decir no en nuestro día a día de una manera adecuada, usándolo tanto en diferentes situaciones como ante diferentes personas, y aprendiendo la teoría de que negarnos es un derecho que todos los seres humanos tenemos a nuestra disposición. Para todo ello, la base es crear un estilo comunicativo basado en la asertividad, con el que se aprenda a defender los derechos, ideas, necesidades, opiniones… a la vez que no se juzgan y se respetan los del otro, siendo firmes y seguros, creyéndonos que efectivamente merecemos ese respeto tanto como los demás, y que por tanto, nuestros deseos y opiniones también cuentan, haciéndonos respetar a la vez que respetamos a los otros. Por tanto, ser asertivo implica marcar límites y no dejarnos manipular, pero también implica respetar a los demás desde el uso de una comunicación eficaz que permite resolver de manera satisfactoria los conflictos interpersonales.
La asertividad se puede aprender mediante diferentes técnicas psicológicas, es importante conocer que el hecho de aprender a ser más asertivos mejora nuestra autoestima y aumenta nuestra sensación de autoeficacia, haciéndonos sentir más seguros de nosotros mismos y mejorando nuestras relaciones con los demás, además, ser asertivo nos ayuda a tomar decisiones correctas, recuerda que tienes derecho a decir no, a negarte a peticiones aunque sean razonables y a cambiar de opinión si lo crees oportuno, en tu mano está la decisión de aprender.

 

Psic. Laura Ruiz Jurado

Artículo publicado en diario web el Económico
http://eleconomico.es/hemeroteca/   (794/24-04-2015)
Chat Online

Ahora no estoy online, déjame un email y lo contestaré en máximo 24h.

¿Preguntas? Puedo ayudarte

Aprieta ENTER para chatear